Tú quieres delegar, de verdad de la buena.

Sin embargo, hay algo por ahí que no te deja estar tranquila cuando lo haces.

No sabes si lo hará tu querrías.

Si irá al detalle.

Si lo tendrá a tiempo.

Si lo dejará cómo le gusta a la directora.

Y te comes las uñas porque no sabes si has hecho lo correcto. Quizá al ser un informe que va a parar a la directora, lo deberías haber hecho tú.

Pero es que no te da la vida. Además, quieres que Jaime evolucione y aprenda a hacerlo, así que en algún momento se lo tendrías que haber dado.

¿Y si no le presta atención al detalle y lo envía con fallos?

¿Lo dejará ordenado para que lo entienda la directora?

¿Se organizará bien para entregarlo a tiempo?

Y te entran las tentaciones de hacer micro-supervisión pero te prometes a ti misma que esta vez no lo harás, que no repetirás con Jaime lo que a ti te hacía tu jefe.

Jaime te pregunta y te dan ganas de sentarte a su lado para ir más rápido y asegurarte de que va todo perfecto pero de nuevo, no lo haces porque no es la forma en la que quieres liderar al equipo.

A pesar de eso, no puedes evitar la intranquilidad porque además has visto a la directora con cara de pocos amigos y no quieres que te caiga un rapa polvos porque el informe esté mal.

Finalmente, los nervios se apoderan de ti así que te sientas con Jaime, le dices cómo acabar el informe, le pides que te lo envíe para supervisarlo antes de enviárselo a la directora, te tiras un buen rato cambiando los colores del Excel y las columnas y por fin te quedas más tranquila porque sabes que lo estás enviando como siempre, como a ella le gusta.

Pero la tranquilidad no dura mucho. En su lugar aparece una frustración que ya conoces… Es la que viene cuando no eres fiel a ti misma, cuando incumples una promesa que te habías hecho. Otra vez te pudo el piloto automático y no conseguiste dejar que Jaime enviara él solo el informe. Otra vez has hecho lo que te sentaba tan mal que tu jefe te hiciera a ti.

Sé que quieres delegar, porque crees que es la forma principal de empoderar al equipo, en este artículo te hablé sobre ello. Sin embargo, hay algo ahí que te impide hacerlo y que te da mucha rabia no conseguirlo pero no te preocupes, no te pasa solo a ti y tiene una explicación.

Si quieres saber cuál es, aprender una herramienta que te de seguridad y estar más tranquila cuando delegues, este mes mi webinar es para ti.

El 22 de noviembre a las 19h, tendrá lugar la clase a través de YouTube, sólo tienes que apuntarte aquí.

http://eepurl.com/dLxMHo

Comienza a delegar de una forma sostenible, tranquila y empoderadora.

Un abrazote

Melisa Terriza

👊Lidérate para liderar👊

 

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