En el anterior post te presenté a mi gastritis y mi estrés

Muchos de nosotros lo tenemos y no nos damos cuenta porque lo tenemos tan interiorizado que creemos que es nuestro estado normal.

Es por eso que me gustaría profundizar más en lo que significa y darte algunas claves para identificarlo.

Déjame que me ponga en modo cultureta un segundo:

  • Etimológicamente viene del latino ‘strictus’ del verbo ‘stringere’ que significa provocar tensión. El término tal como lo conocemos ahora lo acuñó Hans Selye a través de su teoría de la adaptación.

  • El estrés es una respuesta automática del organismo para protegerte de una situación o amenaza -real o imaginada- que moviliza los mecanismos de parálisis, lucha o huida. Son lo que se conocen como "las 3 efes" en inglés" Flee, Fight or Frozen. Sin estos mecanismos de supervivencia que provienen del cerebro reptiliano, ni tú ni yo estaríamos aquí ahora mismo.

Así que, más allá de demonizarlo, te invito a darle las gracias porque sin él, nos habría comido un mamut en la jungla.

El estrés no es el enemigo mortal. Lo que necesitamos cambiar es cómo lo gestionamos y nos relacionamos con el.  (Comparte vía Twitter)

El problema es cuando ese estrés esporádico se convierte en crónico. Cuando lo activamos en lugar de para evitar una amenaza física real (eustrés), para evitar amenazas imaginadas hasta que se hace crónico (distrés). Las pelis que te montas en tu cabeza, son normalmente esas amenazas imaginadas. 

Para evitar que el eutrés se convierta en distrés, necesitas reconocer cuando se te ha ido de las manos y tienes que bajar el nivel porque está muy alto.

¿Cómo detectar que tienes estrés?

Hay 3 fases que Sonia Lupien (Neurocientífica que lleva 20 años investigando el estrés) ha identificado y que quiero compartir porque me parecen súper prácticas: 

  1. La digestión cambia. Tienes que tomarte pastillas cada dos por tres – Hola si, aquí mi gastritis al habla.

  2. Llega un momento en que el cerebro te pide que le des algo bueno porque se lo ha currado mucho y necesita calmarse. Bebes más alcohol o fumas más o tomas más helados… Cualquier cosa que te guste, la tomarás más porque el cerebro necesita calmarse.

  3. Enfermas. Problemas de memoria, cambios en la personalidad, te enfadas rápidamente. Aquí puede aparecer la sensación de estar quemado y la depresión.

¿Te pasa algo de esto? 

Si es así, no es un consuelo para nada peeeeeeeeeero, te diré que no estás solo y que puedes hacer varias cosas para bajar esos niveles.

La primera y más sencilla, es que necesitas bajar el ritmo al menos durante 10 minutos al día. Para esto, he preparado una relajación guiada para que puedas frenar de verdad y comenzar a escucharte como te comentaba en el anterior post.

Para escucharla solo tienes que ir al apartado de herramientas en mi página web

Comienza a bajar tu estrés.

Un abrazo

👊Lidérate para liderar👊

Melisa Terriza

P.D. Comparte con ese amigo o amiga que ves que le va a dar un parraque si no baja el ritmo. No te piñes, usa podcast 😉

 

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