›Viernes. 8.30 de la mañana. Tengo que acabar un montón de cosas antes de que acabe el día y hoy solo tenemos hasta las 15.

No puedo salir más tarde porque vienen mis amigas a buscarme a las 15.15 para irnos de vacaciones. 

Más me vale concentrarme y ser eficiente.

›Tengo que dejar cerrados un par de castings, terminar de recopilar la información para Londres, avanzar las entregas del mes que viene y dejar el e-mail de las cosas de las que hay que hacer seguimiento para el equipo.

Aún no ha llegado mucha gente así que me resulta fácil concentrarme.

Alrededor de las 9 la cosa se complica. Comienzan a llegar más personas, hay más ruidos, entran más emails y el teléfono ya empieza a sonar.

›Aquí hay varias cosas que puedo hacer. Se me ocurren dos.

  • Una de ellas se me ocurrió el día anterior pero lo tuve que descartar. Podría trabajar desde casa para que me cundiera más, no tener tantas interrupciones y dejar todo hecho. Sin embargo, pedir trabajar desde casa el día antes de irte de vacaciones... no queda muy bien en la oficina así que esta opción me toca descartarla. 
  • Como tengo que trabajar desde la oficina y voy a tener interrupciones busco una segunda opción. Manejar bien las interrupciones. Para ello me pongo una serie de normas que me comprometo a cumplir para poder salir a mi hora y no conectarme en mis vacaciones.

1.Aviso al equipo de que me voy a poner a full y necesito concentrarme así que, me pongo los cascos: 

"Si necesitáis algo que no puede esperar, decidmelo en el momento. Si es algo que hay que ver antes de irme de vacas, guardo un hueco a media mañana para verlo. Si no, lo vemos a mi vuelta".

2. Le quito el volumen al teléfono de la oficina y busco un solo hueco del día para devolver las llamadas urgentes.

3.Solo miraré el e-mail tres veces a lo largo de la mañana. Nada más llegar, a media mañana y 1 hora antes de marcharme.

4.El móvil se queda en el bolso. 

5.Necesito calma mental y mucha concentración así que, también utilizo las herramientas de meditación.

6.Utilizaré el método pomodoro para hacer descansos cortos y refrescar la mente para coger energía

Una vez decidido todo esto. Me pongo manos a la obra 3, 2, 1.... ya!

›No os voy a engañar, cuesta mucho no coger el teléfono, no ponerme a hablar con el equipo, no mirar el email cada dos por tres y no empezar una tarea antes de haber terminado la otra pero, utilizo todas mis estrategias meditativas y lo consigo. Son las 15.05, pongo el out of the office y.... ¡Vacaciones!

La verdad es que no es fácil hacer todas estas cosas. Las interrupciones están constantemente en la oficina y por eso muchas veces preferimos trabajar desde casa. 

Sin embargo sí que puedes disminuir al máximo posible las distracciones que están en tu mano haciendo cosas como las que yo hice aquel viernes.

›Una de las cosas que puedes hacer es hacer una pequeña relajación antes de ir a trabajar. ¿Relajarme para trabajar? WTF? Sé que suena contradictorio pero si consigues relajarte, conseguirás toda la calma y foco que necesitas para ser más eficiente. Llevar la cabeza a mil no te ayudara, believe me.

Así que, como quiero que te vayas tranquilamente de vacaciones y que no te conectes desde la playa, he preparado un audio de 10 minutos para ti, para que te ayude a reducir el nivel de pensamientos e ir con más calma y más foco a trabajar los días que te toque darle a tope (aunque iría bien para cualquier día en realidad!).

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Y si eres una empresa y crees que os vendría genial eso de no montaros películas e ir más relajados, también puedes pinchar en este link para ver el taller de mindfulness "Querido estrés tenemos que hablar":

Lidérate para liderar.

Un abrazo!

Melisa Terriza

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