"Ayer dormí fatal pensando en cómo decírselo. Reproduje la conversación en mi cabeza 1000 millones de veces.

Me da mucho palo. Con lo mal que se toma las críticas, seguro que se enfada y después se tira una semana sin hablarme.

Quizá se lo sugiero discretamente o le tiro alguna indirecta para que se dé cuenta. Si se lo digo abiertamente seguro que se cabrea.

¡Pero no quiero que me cueste tanto! Quiero ser capaz de decir las cosas, ya sean buenas o malas. Si no, vaya mánager que soy. Esta parte de ser mánager no me la contó nadie y es la más difícil la verdad.

No quiero ser borde pero tampoco puedo ir de guay con ellos todo el rato. Me gustaría conseguir un equilibrio entre estos dos extremos."

›¿Te ha pasado esto alguna vez? ¿Te frustra no encontrar el término medio? ¿Te quedas con mal sabor de boca porque hay cosas que sabes que deberías decir pero no dices?

Pues... bienvenido a una de las partes más importantes de ser mánager: enfrentarte a situaciones inspiradoramente incómodas.  

Son incómodas porque la verdad es que a todos nos gustarían que las cosas fueran más sencillas. Que todo el mundo hiciera lo que tiene que hacer y que aporte buen rollo. Sin embargo, como hay tantas realidades como personas, es difícil que cada una de las personas del equipo tenga en la cabeza la misma idea de "hacer lo que hay que hacer" y de buen rollo que tú.

Sin embargo, también son inspiradoras porque te retan, te hacen desarrollarte como persona y profesional y, lo más importante, hace que el equipo brille.

Las palmaditas en la espalda están bien pero para que algo brille, hay que ser capaz de detectar las manchas. Es decir, que hay veces que te tienes que sentar con ellos para decirles “por aquí no vamos bien”.

Si todo el rato les dices que todo va genial y que son súper mega estupendos, serás cheerleader, no mánager. Es importante que les apoyes y motives pero también es importante que saques a la luz los puntos que tienen que mejorar.

Si prestas atención, la mayoría de las veces, hay cosas que mejorar porque no hay nada perfecto en esta vida. Tú no lo eres y el resto del equipo tampoco.

Que le digas las cosas que hay que mejorar no te va a convertir en el malo de la película. De hecho puede ser que hasta te lo agradezca ya que gracias a tu comentario podrá evolucionar en cosas que quizá no había visto.

Sé que te da palo porque puede ser que alguien no se tome bien lo que le vayas a decir. Sorry, forma parte del juego.

La parte que depende de ti es la de decir las cosas de la mejor forma más clara y empática posible. La parte que no depende de ti es la de como se toma eso la otra persona.

›Para decir las cosas bien, hay muchas formas de hacerlo. A mí me gusta particularmente una. Es una herramienta para dar feedback que se llama FEED.

 Yo la utilizaba a menudo cuando era mánager y hoy la emplean muchos de mis clientes.

Ayuda a ordenar las ideas y te da mayor seguridad a la hora de articular un discurso algo más delicado. Te invito a que la próxima vez que te de palo, la utilices y te tomes como un reto la siguiente conversación inspiradoramente incómoda.

Y como mi propósito es contribuir a que los managers millennial sean los mánagers que quieren de verdad de la buena, he dejado el FEED de forma gratuita para que te lo descargues del apartado de herramientas.

Va, ya no hay excusa ;) Tienes la herramienta y las ganas de hacerlo diferente, así que ¡ponte en acción!

Lidérate a ti mismo, para liderar a los demás.

Un abrazote gigante

Melisa Terriza

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