›Cada vez que me iba de vacaciones, me salían herpes en la boca. No entendía nada. ¡Pero si estaba de vacaciones!

Lo curioso es que no me pasaba a mi sola, había más gente en la oficina a la que le pasaba. Entre ellas a mi jefa (un abrazo Anita!💛).

  • ¿Le habían echado algo al agua de la oficina? 
  • ¿El polvo acumulado en la moqueta sería el responsable?
  • ¿Qué componente externo propiciaba esto?

Al comentarlo con amigas, varias me dijeron que también les pasaba. No les salían herpes pero si les pasaban otras cosas: migrañas, dolor de garganta, etc.

›Un día en clase de meditación lo comprendí todo:

El cuerpo te habla. Quizá te ha estado "diciendo" cosas pero estabas tan ocupada que ni te has dado cuenta. O puede ser que sí que te hayas dado cuenta pero aún así no te hayas permitido parar, porque no puedes parar. Tienes que entregar un montón de cosas esta semana y no puedes faltar a las reuniones con los de Londres, no te puedes poner enferma.

Por h o por b, estás llevando tu cuerpo al límite y no le estás dejando expresarse así que, cuando te relajas por fin puede hablarte. Si hablara de verdad, puede que te dijera algo así: 

"Por fin me dejas meter baza. Mira que te he pedido permiso pero nada. Ni con el dolor de cervicales ni con el tic del párpado. No me has dejado ni 5 minutos. Ahora que ya estás tranquila, necesito decirte todo lo que tengo guardado".Y de esta manera te habla con su lenguaje.

Sin embargo tú (y yo, porque yo también lo hacía), en lugar de aceptar que lleva razón y pedirle disculpas por llevarle más allá de sus posibilidades, te enfadas con el porque te está estropeando las vacaciones. En realidad no te está haciendo nada, solo te está hablando, eres tú el que no quieres escuchar.

Es difícil eso de escuchar al cuerpo porque te pone en contacto con tu fragilidad, con la vulnerabilidad que supone aceptar que no puedes llegar a todo. Y eso no nos gusta. Seguimos prefiriendo hacernos pasar por súper heroínas. 

Prefieres tomarte 5 cafés, 3 ibuprofenos y 2 somníferos que parar porque no sé en qué momento nos hemos creído que no podemos parar 🤷‍♀️

Personalmente, después de entender esto. Me di cuenta de que el coste era demasiado alto, la verdad. Dejé de creerme súper woman y acepté que solo soy un ser humano que tiene una capacidad limitada.

Aún me sale algún herpes pero muuuuuuuuuuuuy de vez en cuando y cuando me sale ya no me enfado con mi cuerpo, le pido perdón y le escucho.

Para escuchar a tu cuerpo, meditar va de perlas. Te ahorra muchas sesiones de osteópata y destrozarte el estómago con el ibuprofeno.  Me encantaría que en las vacaciones dejaras la capa olvidada en la playa o el sitio al que vayas y no vuelvas a cogerla más.

Para echarte un cable, he preparado un audio de 10 minutos para ti, para ayudarte a reducir el nivel de  pensamiento y conectar con tu cuerpo serrano.

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Y si eres una empresa y crees que os vendría genial eso de manejar las interrupciones y tener más foco, también puedes pinchar en este link para ver el taller de mindfulness "Querido estrés tenemos que hablar":

Lidérate para liderar.

Un abrazo!

Melisa Terriza

P.D. Y para predicar con el ejemplo, paro (y porque mi cuerpo y mi mente también lo necesitan). Cuelgo el cartel de vacaciones durante agosto y nos vemos en septiembre. ¡Disfruta de las vacaciones y cuídate mucho! 🏄‍♂️

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